21 de febr. 2011

Amazon empezará a vender libros electrónicos en España este mismo año



(LA INFORMACION, 18.02.2011)

Amazon abrirá su librería virtual este mismo año en España. La agencia literaria Carmen Balcells, que representa a las principales firmas en lengua castellana, ha avisado a todos sus autores sobre del desembarco de la compañía, espera que represente un revulsivo para el mercado de los libros electrónicos, que actualmente obtiene unas ventas mínimas. “El año 2011 Amazon se instala en España y desean multiplicar ventas”, dice Carmen Balcells en una carta donde explica a sus representados que las obras vendidas en formato e-book son “un mercado incipiente en el que los resultados son casi nulos”.
Los derechos de autor por obras electrónicas de los 32 literatos que Balcells gestiona han supuesto unos ingresos de tan sólo 5.885 euros en todo 2010. Sólo hay cinco obras que han
tenido unos resultados más destacables, y son las que precisamente Amazon seleccionó para hacer unas acciones especiales para ser comercializadas en formato digital desde su tienda de Estados Unidos.
Pero hasta los libros más vendidos como pueden ser los de Gabriel García Márquez o Isabel Allende aún mueven unas cifras muy limitadas con unos royalties de 2.017 euros y 1.196 euros respectivamente. Los ingresos por los derechos electrónicos son mínimos ya que la mayoría de los autores se quedan muy por debajo de los 100 euros. Por ejemplo: las obras de Camilo José Cela han generado tan sólo 43 euros, las de Antonio Gamoneda, un poco más de 3 euros, o las de Juan Marsé, 41 euros. “El mercado del libro electrónico está teniendo mucha notoriedad mediática y muy poca en términos de ventas”, insiste en su carta Balcells, quien aconseja a todos los escritores que sean cautelosos en la forma de gestionar sus derechos con el formato digital.
Las unidades vendidas de libros vuelven a ser irrisorias. En total se han descargado 3.414 obras en formato digital de los autores de Balcells. La mayoría de los títulos disponibles registran entre cero y dos ventas, y el que más éxito ha logrado, Todos los cuentos de Gabriel García Márquez, se queda en 835 unidades.
Las cifras que maneja la agencia literaria ponen en evidencia el peso de Amazon, que representa el 63% de las ventas del mercado en cuanto a número de unidades vendidas. Su principal competencia en EE UU, la librería Barnes & Noble se queda con un 26% de las ventas de obras en castellano, mientras que la española Leer-e representa sólo un 8% de las descargas literarias. El mercado de los dispositivos móviles es por ahora el más pequeño con Mobipocket, que ha generado un 2,8% de las ventas.
Ante este panorama, la llegada de Amazon y su servicio de descargas para e-books se plantea como el elemento dinamizador que realmente puede hacer que este mercado empiece a despegar y a tener una mayor relevancia para la literatura en español. Amazon ya ha dado sus primeros pasos para instalarse en nuestro país con la compra de la tienda virtual Buy Vip, y el fichaje de Koro Castellanos, quien ha sido designada como su directora general. Por ahora, Amazon no ha hecho oficial sus planes para poner en marcha su web de comercio electrónico, que estará funcionando antes de que finalice el año, dado los planes de los escritores españoles.

9 de febr. 2011

Los editores miedosos

(PERIODISTAS21, 08.02.2011)

Los editores tienen miedo al ebook. Están tan preocupados por el futuro digital que pueden perder la oportunidad de liderar el nuevo mercado del libro. El ambiente de la jornada Los retos del negocio editorial, organizada por Expansión, parece lúgubre. Pero el pesimismo no es bueno ni para los negocios ni para la innovación. Los editores deberían ver los cambios tecnológicos como una oportunidad y liderarlos para no ser desplazados por los grandes de la tecnología como Amazon, Google o Apple, que tanto les preocupan.
La alerta de Fernando Carro, de Bertelsmann, ha sido repetida demasiadas veces: "Todo lo que se está haciendo en el sector es intentar mantener el mismo modelo de negocio y la cadena de valor que ahora existe, pero eso es inviable”. Tanto que si los editores no crean una oferta atractiva, con estándares de formatos y respetuosa con los derechos de los lectores (copia privada, lectura en diferentes soportes), llegan a acuerdos de derechos con los autores y estimulan el cambio de las librerías, los resultados pueden ser peores de los que temen. Y no sólo para ellos. También para muchos autores y lectores.
Los primeros por falta de buenos editores para hacer el trabajo que todavía será necesario: el de ser buenos agentes literarios y editores de verdad, no distribuidores ni impresores. Editores de los que ayudan a mejorar las obras y descubren el valor de los autores. Para los lectores porque pueden sufrir un déficit de oferta de calidad. Como aseguró en la reunión el director general de Grup 62, Xavier Mallafré, "debemos hacer trajes a medida: hay autores que querrán que les gestionemos el márketing y otros que definamos hasta el título, la portada y el tema de la novela".
Sin oferta clara, atractiva, con usabilidad y competitiva, los editores no pararán ni la piratería ni a nuevos competidores que se harán fuertes en el mercado. Ese ha sido el error del negocio de la música y los libros pueden ir por el mismo camino. Pero una cosa es la edición y otra la distribución y comercialización a través de empresas como Amazon o Telefónica.
La consejera delegada de Random House Mondadori, Núria Cabutí, recordó el objetivo defensivo de Libranda: "Dinamizar el mercado del libro electrónico en España y apoyar al desarrollo de los canales de venta actuales antes de la entrada de los grandes operadores”. Las quejas de los usuarios y los magros resultados obtenidos hasta ahora muestran los problemas de esa estrategia.
Los editores aún tienen tiempo. Sólo un 5,3% de de la población lee en soportes digitales. Los ereaders se calculan en 150.000, un 0,8% de la población, y otro 1,3% lee en tabletas, fundamentalmente iPad. Otro 6,9% lee en el móvil, un dispositivo menos adecuado para la lectura de libros, pero utilizado por su penetración, polivalencia y comodidad.
El ebook en España todavía es incipiente, un 4% del mercado, muy por detrás del mercado norteamericano, pero también de otros países europeos como Gran Bretaña o Alemania, como se puede ver en los datos de un reciente estudio de AT Kearney y Book Republic.
Los editores tienen la ventaja de que la era Gutenberg todavía durará. Su dominio de los derechos y la gestión de los autores, la pervivencia de varias formas de consumo a través de diferentes
soportes y su control de los mercados locales, especialmente en el caso europeo, les dan tiempo. Pero la aceleración del mercado digital es enorme y depende de factores tecnológicos y de consumo que no están bajo su control. Entre los factores de bajo desarrollo de los ebooks en España destacan la falta de oferta atractiva, con menos títulos de los deseados -sólo 2.500 en Libranda a final de 2010, muy por debajo de los 8.000 previstos-; un proceso de compra complicado y condicionado para sostener a los canales de venta actuales (librerías y sellos); precio alto y lastrado por el IVA del 18% frente al 4% de los libros en papel; la falta de una apuesta clara por formatos y ereaders con una comercialización directa, sin el engorro de la descarga en el ordenador y la copia al lector; la discusión sobre nuevos modelos de negocio sin acuerdos beneficiosos para autores, editores y lectores, castigados con derechos reducidos frente al papel. La falta de acuerdos en el sector, el exceso de miedo y la ausencia de un líder del mercado como Amazon en Estados Unidos o Gran Bretaña (75% del mercado de ebooks) convertidos en estrategias defensivas del viejo negocio. ¿Hasta cuándo?
La situación hoy no es demasiado diferente a la de hace casi un año, cuando se publicó el primer estudio del Observatorio de la Lectura y el Libro del Ministerio de Cultura. El mantenimiento del precio fijo y la extensión del modelo de precios de agencia dan garantías a los autores y editores, pero desaniman la demanda y aumentan la insatisfacción de los lectores con el precio de los ebooks. La rebaja media de precio sobre el de los libros físicos es de un 20 a un 30%, pero los consumidores perciben un coste alto por la compra de los dispositivos de lectura y la percepción de que el ebook no se compra, como el objeto de papel, sino que sólo se adquiere un derecho de pago por lectura, al estilo de la televisión o de las nuevas propuestas de alquiler y streaming de libros. Si editores y autores quieren mantener un papel preferente en el mercado del libro digital es hora de repensar la edición centrándose en los lectores, los clientes actuales y futuros, y en mejorar la oferta para que autores y público se encuentren en la mejor situación para ambos.
Editores, autores y lectores deben despreocuparse de la tecnología.
Para eso es necesario impulsar los formatos universales o estándar y permitir la lectura en todas las plataformas. Mejorar la oferta, en ocasiones con material multimedia o de contexto y enriquecimiento de los ebooks, sobre todo de los técnicos y especializados. Pero en otras con material sobre el autor y la obra, como en el caso de muchas novelas. La obra y el autor son lo más importante. El marketing digital y social permite poner en contacto como nunca a autores y lectores. Pero también crear relaciones entre el público a través de clubes de lectura sobre una obra, autor o integradas en las redes sociales. Un nuevo escenario para el marketing editorial.
El modelo de negocio y la cadena de valor deben ser repensado. El precio es un elemento fundamental junto a la ampliación de catálogo. Sólo esos dos factores pueden evitar una explosión de descargas no autorizadas, como ha demostrado el mercado de la música. Y es posible una combinación de oferta física y digital que enriquezca las obras y la experiencia de lectura para mantener ofertas diferenciadas de un objeto, el libro, que mantendrá su valor durante mucho tiempo, pero del que se pueden desarrollar extensiones digitales atractivas y útiles para el lector. El libro merece una oportunidad digital que los lectores no quieren perder.

29 de març 2010

El libro digital en su laberinto

(EL CULTURAL, 26.03.2010)

En 2009 la venta de eBooks en España sumó más de 250.000 descargas y 100.000 dispositivos lectores. Si la oferta de novedades al fin se amplía y se ajustan los precios, las cifras explotarán en 2010. Ante la inminente popularización, el mundo del libro vive revolucionado, a vueltas con las nuevas plataformas y los derechos de autor. En El Cultural aclaramos el panorama y escuchamos a los actores implicados.

A los últimos datos conocidos sobre venta de eBooks (libros electrónicos) y de eReaders (dispositivos de tinta electrónica para la lectura) se suman, en un baile imparable, comunicados, disputas y toneladas de vaporware (anuncios sobre futuros productos que, finalmente, no salen a la venta). Todos los que quieren tener algo que decir en el negocio editorial estudian al enemigo y afinan su artillería. Y temen que la digitalización los haga picadillo, como ha ocurrido con las discográficas. En 2009 se descargaron más de 250.000 eBooks de webs comerciales, según las principales proveedores. ¿Cuáles son los últimos datos de esta revolución que ha puesto ya patas arriba al mundo del libro?
Los hechos
En España las ventas por fin se han disparado: un 500% más de eBooks vendidos en 2009 según fuentes de las librerías electrónicas, y más de 100.000 lectores en manos de los españoles. Publidisa, la primera empresa española de creación y comercialización de libros digitales, que gestiona las ciberlibrerías de El Corte Inglés, la Casa del Libro y Todoebook.com, entre otras 40, ofrece los datos de referencia de un mercado naciente y aún confuso. Su fondo digital dispone de más de 20.000 títulos y suma 100 nuevos cada día. Sirven cada mes más de 20.000 descargas de 450 editores distintos (aunque aún no de los grandes) y para todo tipo de dispositivos lectores. ¿Sus primeros eBestsellers? Las novelas románticas de Harlequin que venden a tres euros.

Y es que proliferan las librerías virtuales, como Amabook, de la que desde su nacimiento, hace apenas seis meses, afirman servir 3.000 libros descargados mensuales de sellos tan diversos como Urano, RBA, Umbriel o Gredos. A finales de mayo nacerá la publicitada alianza de las grandes editoriales formada por Santillana, Planeta, Random, SM, Roca o Anagrama. Empresas de telecomunicación como Vodafone o Telefónica también preparan plataformas de comercialización inminentes. En 2009, en España, según datos del Ministerio de Cultura, 8.500 de los 95.000 libros editados lo fueron en versión digital. Las editoriales se atreven con la publicación electrónica y digitalizan a toda prisa sus fondos al formato que ya se vislumbra como estándar: el epub. Empresas ajenas en principio a la actividad entran en el negocio. Los autores intentan ajustar al alza los contratos por las versiones electrónicas de sus obras. Y todo el mundo quiere que le regalen un eReader (aún no bajan de los 200 euros).

Si el problema más grave que ensombrecía el futuro del eBook en España -la escasez de títulos y novedades- se soluciona, la industria explotará. Pero las editoriales deben darse prisa y ajustar los precios porque las novedades sí se pueden descargar ya gratis en la red en las tan mentadas redes que tanto daño han hecho a las multinacionales de la música y del cine que se empeñaron, erróneamente, en defender un modelo caduco.

La librería de pasado mañana
Tres poderosas incógnitas se erigen, como amenaza u oportunidad. ¿Cómo será la librería de pasado mañana? ¿A qué precio? Y, ¿sorteará la industria las descargas gratuitas y el “síndrome del CD”?
Los eBooks se leen en dispositivos lectores de tinta digital, tan descansada para la vista como el viejo negro sobre blanco, y los hay numerosos en tamaño y precio, aunque aún no ofrecen ni una conectividad adecuada, ni pantallas táctiles, ni color. El kindle de Amazon es el rey y dispensa ya 2.127 libros en español. No sólo libros. Los periódicos brincan también a la realidad digital, tan preñada de posibilidades, y preparan sus contenidos para la lectura en kindles, eReaders, ipads, móviles y similares. Entre las más avanzadas propuestas está disponible ya el recién nacido Orbyt de El Mundo.

Juan González de la Cámara lleva las riendas de Granmata, la única empresa 100% española que comercializa el popularísimo lector Papyre, del que en 2008 se vendieron 4.500 unidades y, en 2009, 32.000. Su visión del cambio es radical. Vaticina que en 2011 se llegará al punto de inflexión en el que una tecnología supera a la anterior (50.000.000 de lectores vendidos en todo el mundo) y que en 10 años el eBook será mayoritario. Sus recomendaciones para la supervivencia se basan en “la edición y filtro de contenidos extras al libro (cartas de los lectores, prólogos, epílogos, comentarios, imágenes, etc.). Y los libreros habrán de fidelizar y recomendar libros. Además, deberán promover actos de contacto físico: reuniones culturales, lecturas, presentaciones de autores, etc”.

Arcadi Espada, profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, subraya la urgencia de la reconversión, pues las figuras actuales “no sobrevivirán como las conocemos. Yo creo, por ejemplo, que los libreros deberían convertirse en libreros web, básicamente. Capaces de organizar una tienda virtual y de ajustar su perfil profesional al de un intermediario cultural, que va a ser una profesión cada vez más importante. Y, por cierto, no veo que en España se esté por la labor. En cuanto al editor también habrá cambios. Deberá leer los libros que publica, por ejemplo, aunque sea por encima: no hay duda de que los nuevos ingenios facilitarán su tarea”.

Impasse en Palabras Mayores
Testigo y protagonista de medio siglo de literatura española, la agente literaria Carmen Balcells lanzó a comienzos de 2009 Palabras mayores, una editorial electrónica que ofrecía las obras de los autores de la agencia a cuatro y cinco euros. Hoy comercializa 70 títulos, como El camino del recientemente fallecido Miguel Delibes, Campos de Níjar, de Juan Goytisolo o Bestiario, de Cortázar. El primer año ha sido de tanteo y la empresa afronta ahora un impasse pues han vendido, dice Balcells, “poquísimos ejemplares”. “La idea de incluir a mis autores en un portal para estar presentes en este nuevo formato no era tanto por la retribución, como por el aprovechamiento oportuno e inmediato de un soporte poderosísimo”. Al preguntar por la
gran plataforma que están a punto de lanzar las grandes editoriales responde, irónica: “Es sorprendente bajo dos puntos de vista. El primero, que se han olvidado de que son competidores, y el segundo, que es una solución apocalíptica para parar un chubasco”.

A Joaquín Rodríguez, especialista en libro digital y autor del blog de referencia Los futuros del libro no le sorprende la profusión de plataformas: “Es natural que las compañías telefónicas y de comunicaciones crean que pueden convertirse en intermediarios de la misma naturaleza que los editores. Si los libreros, los distribuidores y los editores pretenden plantar cara a un fenómeno imparable, deberá ser con las mismas herramientas y en los mismos términos, es decir: generando plataformas que conecten digitalmente a todos los agentes de la cadena de valor del libro”.

Los 9'95 dólares de Amazon
En lo que respecta a los precios nadie parece aclararse aunque todos saben que sólo los primeros en acertar sobrevivirán a la presión de lo cibergratuito y a la inoperancia de los DRM, los mecanismos de protección anticopia. ¿Cuánto debe costar un eBook para evitar la tentación de la Descarga? Parecía haber un eje evidente en torno al cual pivotar: 10 euros. Tal era la cantidad (9'95$) por la que vendía sus eBooks Amazon cuando jugaba con la exclusividad que le proporcionaba el kindle. Amazon compraba los títulos al 50% del precio en librerías y los vendía a 9'95$. Perdía un mímimo de 5$ en una operación de dumping cuyo beneficio era un mercado cautivo. Hasta que MacMillan exigió un 70% y Amazon retiró temporalmente sus libros. Apple ha reaccionado ofreciendo libertad de precios a los editores y Google Books..., pues todos esperan ansiosos su movimiento -cuando logre salir del embrollo judicial-, de capital importancia por su tremendo peso y alcance, del que da cuenta su gigantesco fondo digital de diez millones de títulos que podría servir a todo tipo de dispositivos.

Ajuste de precios
El ajuste de precios dista mucho de zanjarse. Los editores parecen apostar por comercializar sus eBooks al 70% del precio del equivalente en papel, unos 12-14 euros de media frente a los 20 euros tradicionales, pero el mercado podría tirar los precios en cuanto la demanda aumente o el lector elegirá, una vez más, el gratis total. Santos Palazzi, director de Mass Market de Planeta y capitán de la alianza de las grandes editoriales que arranca en mayo, argumenta que “el precio de un eBook estará determinado por la demanda potencial que éste pueda tener y los costes asociados a su desarrollo. El PVP debería estar alrededor de un 70% del libro físico. Este diferencial del 30% se justifica por el ahorro directo que obtiene el editor”.

¿Y cuánto se embolsaría el autor que hoy se lleva el 10%?: “Debería percibir una cantidad semejante a la que recibe hoy. Esto implicará un incremento del actual royalty, ya que éste se calcula sobre el PVP digital que será inferior al del libro impreso”. Para Joaquín Sabaté, editor de Urano y promotor de Amabook”, el eBook no debería costar más que un libro de bolsillo si queremos que este canal no se resienta. El autor debería recibir algo más, pero no olvidemos que todo el riesgo de éste nuevo canal lo asume el editor. Un porcentaje del 25% del ingreso neto para el editor me parece justo. Tiene margen para imputar los costes de la conversión de archivo y el autor recibe de partida una cantidad cercana al 12'5% en lugar del 10%”.

Libros libres de editores
Los autores discrepan y saben que la tecnología les permitirá mañana, hipotéticamente, prescindir de editores y liberar directamente en la red sus libros. Así lo cree Lorenzo Silva, sumergido en la promoción de su última novela, La estrategia del agua (Destino): “Pienso que en el entorno digital, si se quiere mantener una proporción correcta, y sobre todo, evitar que los autores con más capacidad de difusión se creen canales propios de distribución (lo que es perfectamente viable), la remuneración al autor debería ser en términos generales igual o superior a la del editor, lo que en porcentaje sobre el precio final debería situarse en el 30%.
Coinciden con Silva autores como Iván Thays, finalista del premio Herralde 2009 por Un lugar llamado Cabeza de perro o Alberto Olmos, que en 2009 ganó el Ojo Crítico con El estatus (Lengua de Trapo). Dice Thays: “La remuneracion del autor de hecho tendría que subir, porque los costes de impresión y distribución bajan, además del beneficio de las librerías, por lo que deberían llegar al menos al 30% Yo creo que 10 euros es un precio razonable para empezar.
Pero sin duda, con la oferta y demanda, bajará bastante”. Olmos recapitula: “Normalmente se establecía el 10% del precio de venta para el autor, y estaba más o menos localizado el porcentaje que se llevaba el librero y el distribuidor; y obviamente también se conocen los gastos de imprenta. ¿Sería salomónico sumar todo lo que ahora no grava al libro y repartirlo al 50% entre autor y editor? No sólo no lo sé, sino que no me quita el sueño. Este asunto compete especialmente a los autores que reciben cientos de miles de euros por sus novelas. Seguramente encontrarán la solución, porque los escritores ricos a lo mejor no saben escribir, pero saben seguir siendo ricos”.

El síndrome del CD
En España, favorecidos por la laxa legislación, las leyes que salvaguardan la copia privada y una conocida alergia a pasar por caja, la respuesta acertada al “qué hacer” es urgente. Cada vez resulta más sencillo teclear en un buscador el título del último bestseller para hallar una o varias páginas que lo ofrecen en descarga inmediata y gratuita. De esta forma, el “síndrome del CD”, que seguía a veintitantos euros cuando en Internet se obtenía gratis, amenaza ahora la industria del libro, y no retóricamente. La parte de la tarta musical más sujeta a fórmulas ya caducas está a punto de desaparecer y sólo brilla en sus más innovadores formatos, como itunes o spotify.

En CEDRO, gestor de los derechos de los autores de obra escrita, admiten que esta vez sí, el lobo ronda, pero no parecen saber muy bien cómo defenderse. Afirma Magdalena Vinent, su directora, que “los autores se ven afectados por la piratería en Internet. Sus obras son escaneadas y descargadas ilícitamente. Está claro que cuando se extienda el uso de los dispositivos lectores puede que la piratería cause estragos en el sector del libro”. Frente a tales piratas los gestores ofrecen informar, atizar el fuego de la norma y ampliar contenidos pero no parece muy dispuestos a tocar precios (“¿cuánto más barato va a ser?”).
Joaquín Rodríguez relativiza la importancia que se arrogan estos gestores: “muy pocos autores viven de los derechos que la venta de sus libros genera. Apenas un 3% o 4% reciben pagos sustanciales de las entidades de gestión, lo que no resta ni un ápice su derecho a reclamar un pago compensatorio justo”.
Para los editores la solución pasa por “poner a disposición del público -según Santos Palazzi- sus títulos a un precio razonable y con una garantía de calidad. Simultáneamente, la administración debe disponer de los mecanismos jurídicos para perseguir y penalizar a las webs que ofrecen estos contenidos sin autorización. ¡A diferencia del músico, los autores no pueden dar conciertos ni salir a recitar sus libros!”, concluye Palazzi. Para Joaquín Sabaté lo más grave para el sector “puede resultar una gran demanda de contenidos y poca oferta, esto sí que puede alimentar la piratería”.

Lorenzo Silva insiste en señalar que “en el mundo digital todos somos creadores de contenidos. Hay que buscar canales para rentabilizarlos y maximizar su valor, y exigir reglas para que otros lo respeten y no se lo apropien”. Ivan Thays añade que “si no hay una ley buena, si los agentes literarios no defienden los derechos, si los editores no hacen campañas de venta de eBooks masivas y bien enfocadas, probablemente los escritores tendremos que trabajar en otra cosa para vivir y comer. Es decir, como sucede ahora”. Y Olmos: “Sería muy gracioso acuñar, sincopada con aquello de Larra de que „escribir en España es llorar', la frase: „Leer en España es delinquir'. En todo caso, el gran dinero de la literatura, escritores multimillonarios aparte, está en los concursos de provincia y en las conferencias del Cervantes, y ese coto privado parece que no va a sufrir daño alguno”.

Arcadi Espada concluye: “el problema no es técnico sino moral. Y, por lo tanto, la solución sólo puede venir desde la moral, es decir, desde el convencimiento y la represión. Escuela y cárcel. En este sentido no hay duda de que España es un país pionero y original que, fiel a su tradición de mitificación del bandolerismo, ha elegido llevar a la cárcel al autor. Lo que no deja de ser una solución del problema”.

Diccionario de urgencia
Digitalización: Operación de escaneado de libros para su posterior edición. Alude, por extensión, al proceso de conversión de los contenidos editoriales en libros electrónicos.
Dispositivo de lectura: Cualquier soporte (eReader, ordenador, teléfono móvil) que permita la lectura de contenidos.
DRM: Tecnologías utilizadas por las editoriales para limitar la copia de sus contenidos. Los más usados: el AZW y el ADE.
EPUB: Formato que se ha tornado estándar al facilitar que el contenido se adapte al tamaño de todos los dispositivos.
eBook (libro electrónico): Versión electrónica de un libro impreso. En castellano llamamos así, por error, a los eReaders.
eReader (lector electrónico): Cualquier dispositivo de tinta electrónica orientado a la lectura de libros o periódicos.
Tinta electrónica: Es una tecnología desarrollada para imitar la apariencia de la tinta en el papel. La más popular es la EINK.

12 de març 2010

Entrevista a Jesús Figuerola, President de l'Associació d'Editors del País Valencià


Entrevista a Jesús Figuerola from AEPV on Vimeo.


"Ningú no és capaç de dir què passarà amb el llibre digital en cinc o deu anys. Però necessitem ajudes per digitalitzar els nostres fons i que no ho controlen tot Amazon o Google"

9 de març 2010

El desafío de fijar el precio de un libro electrónico


(LA NACION, 09.03.2010)
Los conflictos de las editoriales con Amazon sobre el valor de venta de los e-books evidenciaron la necesidad de la industria de establecer costos aproximados que no alejen a los consumidores de las ediciones impresas.
En el mundo emergente de los libros electrónicos, muchos consumidores asumen que es lógico que las editoriales ahorren mucho al no tener que imprimir o distribuir libros en papel, lo cual deja espacio para transferir dichos ahorros a sus clientes.
Casi todas las editoriales están de acuerdo y es por eso que, en negociaciones con Apple, cinco de las seis editoriales de libros comerciales más importantes han expresado que establecerían el precio de la mayoría de las ediciones digitales de nuevos libros de ficción y de no ficción entre 12,99 dólares y 14,99 dólares en el dispositivo iPad, que está próximo a salir, un precio significativamente más bajo que el promedio de 26 dólares para un libro de tapa dura.
Sin embargo, las editoriales también dicen que los consumidores exageran los ahorros y que han desarrollado expectativas irreales respecto de cuánto pueden bajar los precios de los libros electrónicos. Sí, dicen, los costos de impresión pueden desaparecer pero siguen en vigencia un montón de gastos que se aplican a todos los libros, como costos operativos, marketing y regalías. Todo esto hace que surja la pregunta: ¿Cuál es el costo real de producir un libro impreso, en comparación con uno digital?
Las editoriales difieren respecto de cómo explican varios costos pero, según entrevistas con ejecutivos de varias casas editoriales importantes, un panorama combinado, y necesariamente simplificado, podría ser el siguiente:
En una típica edición en tapa dura, la editorial establece un precio minorista sugerido. Supongamos que es 26 dólares. Por lo general, el vendedor pagará a la editorial 13 dólares. De esos ingresos brutos, la editorial paga alrededor de 3,25 dólares para imprimir, almacenar y despachar el libro, incluyendo las copias no vendidas que los vendedores devuelven a la editorial. Por el diseño de la tapa, la composición tipográfica y la corrección de estilo, la editorial abona aproximadamente 80 centavos. Los costos de marketing son de 1 dólar en promedio pero pueden incrementarse o disminuir según el título. La mayor parte de estos costos serán marcados sobre una base unitaria conforme el libro venda más copias. No olvidemos al autor, a quien generalmente se le paga una regalía del 15 por ciento sobre el precio de la edición en tapa dura, el cual en un libro de 26 dólares es de 3,90 dólares. Para los grandes autores de best-sellers, e incluso para aquellos escritores ocasionales que publican por primera vez y cuyas editoriales han aceptado el riesgo, el anticipo puede ser tan importante que el autor efectivamente obtiene una porción mayor de los ingresos brutos. En general, las editoriales asumen que se descontarán una parte de los anticipos de muchos autores porque éstos no se recuperan en las ventas. Sin esos descuentos, a la editorial le quedan 4,05 dólares, de los cuales debe pagar a los editores, a los diseñadores de arte de las tapas, la oficina y la electricidad antes de ver su ganancia.
Ahora veamos un libro electrónico. En virtud de los acuerdos establecidos con Apple, las editoriales fijarán el precio al consumidor y el minorista actuará como agente, que ganará una comisión del 30 por ciento por cada venta. De modo que en un libro electrónico de 12,99 dólares, la editorial gana 9,09 dólares. De ese ingreso bruto, la editorial paga alrededor de 50 centavos para convertir el texto a un archivo digital, hacer la composición tipográfica en forma digital y corregir el estilo. Asimismo, los gastos de marketing son de aproximadamente 78 centavos. La regalía del autor, un tema de enorme debate entre los agentes literarios y los ejecutivos de las firmas editoras, se calcula entre algunas de las grandes editoriales
comerciales como el 25 por ciento de los ingresos brutos, mientras que otras la calculan del precio al consumidor. De modo que en un libro electrónico de 12,99 dólares, la regalía podría ser de entre 2,27 dólares y 3,25 dólares.
A simple vista, pareciera que el libro electrónico es más rentable. Pero las editoriales destacan que este tipo de libro todavía representa una pequeña porción de las ventas totales, del 3 al 5 por ciento. Si las ventas de libros electrónicos comienzan a reemplazar a algunas ventas de libros impresos, dicen las editoriales, aun así tendrán muchos de los costos fijos asociados con las ediciones impresas, tales como el espacio para almacenamiento de datos, pero estarán diseminados entre una menor cantidad de copias impresas. Y lo que es más, en el actual modelo impreso, las editoriales pueden recuperar muchos de sus costos y comenzar a obtener mayores ganancias con las ediciones impresas. Si las editoriales comienzan una nueva era de los libros electrónicos a un precio similar a las versiones impresas, y luego reducen el precio, puede llegar a ser más difícil cubrir los costos y respaldar a nuevos autores.
Otra de las razones por las cuales las editoriales desean evitar los precios más bajos de los libros electrónicos es que quienes venden libros impresos, como Barnes & Noble, Borders y otros libreros independientes del país no podrán competir. A medida que más consumidores compren lectores electrónicos y se acostumbren a la lectura digital, si el precio de los libros electrónicos es mucho menor que las ediciones impresas nadie, excepto los aficionados y coleccionistas, querrá comprar libros impresos.
"Si quieres que las librerías sigan vivas, entonces querrás que esta movida de los e-books disminuya su velocidad", dijo Mike Shatzkin, director ejecutivo de Idea Logical Company, una consultora para editoriales. "La manera más simple de frenar a los libros electrónicos es no hacerlos demasiado baratos".
En varios sentidos, el rango de precio de 12,99-14,99 dólares para los libros electrónicos es un experimento. Con él, las editoriales parecen haber forzado a la retirada, por el momento, del precio de 9,99 dólares que Amazon ha ofrecido por las versiones para Kindle de la mayoría de las nuevas publicaciones y best sellers, pero todavía habrá que ver si los consumidores tolerarán eso.
Los precios de la música, por ejemplo, han estado bajo una significativa presión en la era digital: de 2000 a 2009, el precio de los discos, de las cintas y de otros formatos, que incluyen música digitalizada, bajó algo más del 3 por ciento, según el Índice Federal de Precios al Consumidor. Asimismo, los precios de los famosos libros recreativos se incrementaron algo más del 6 por ciento durante el mismo período.
Seguramente, las editoriales digan que sería difícil sostener un vigoroso negocio con precios mucho más bajos. Los márgenes se reducirían y sería más difícil fomentar nuevos autores. "En la mayoría de los casos, esta gente probablemente no gane enormes cantidades de dinero la primera vez que publica", dijo Carolyn Reidy, directora ejecutiva de Simon & Schuster. De hecho, la industria se basa en la convención de que el 70 por ciento de los libros publicados darán poco dinero, o nada, a la editorial una vez que se paguen los costos.
Algunos de estos libros pertenecen a escritores que están experimentando con la forma o con el género, o que no tienen un nombre reconocido. "Eres menos apto para aprovechar una oportunidad en una primera novela importante si no tienes el margen de ganancia del volumen de los grandes libros", dijo Lindy Hess, directora del Columbia Publishing Course, un programa que capacita a jóvenes que aspiran a tener un trabajo en la industria editorial. "La verdad sobre este negocio es que, con raras excepciones, nadie hace mucho dinero".
Para muchos autores, la fijación del precio es algo muy confuso. "Ninguno de nosotros sabe lo que cuestan los libros. Ninguno de nosotros sabe qué clase de ganancia tienen las editoriales de libros de tapa dura o rústica", señaló Anne Rice, autora de "Entrevista con el Vampiro" y de la serie "Songs of the Seraphim".
Ella dijo que no sabía si las editoriales habían escogido el precio correcto para los libros electrónicos. "Por lo que sé, un millón de libros a 9,99 dólares podría ser grandioso para un autor", expresó Rice. "Lo único que pienso que es un error es que la gente trate de poner obstáculos a los libros electrónicos o a Kindle y trate de evitar esta revolución construyendo una represa. No va a funcionar".

3 de març 2010

Bertelsmann anuncia la creación de un quiosco digital


(COMUNICACIÓN CULTURAL, 02.03.2010)
El grupo mediático y editorial Bertelsmann ha anunciado la creación de un quiosco digital durante el próximo otoño. La plataforma ofrecerá libros, revistas y diarios digitales procedentes de diversas editoriales, no sólo del grupo Bertelsmann (recordemos que la editorial Random House forma parte del grupo Bertelsmann). El proyecto está liderado por las empresas filiales del grupo Direct Group y Gruner+Jahr, a través de la empresa Deutscher Pressevertrieb (DPV).
Olaf Conrad, director general de DPV, ha confirmado que ya han contactado con una veintena de editoriales alemanas para que se adhieran a la iniciativa y ninguna de ellas ha rehusado. Bertelsmann no exige la exclusiva las editoriales, que podrán ofrecer sus contenidos a otras plataformas de distribución.

aNobii: la democràcia virtual dels llibres de paper


(LA INFORMACIÓ, 01.03.2010)

En ple auge del digital, amb el desembarcament dels eBooks amenaçant el món del paper, sorgeix un àrbitre inesperat: aNobii, una xarxa social dedicada als llibres.

Kindle, iPad, Cool-er, iPhone, alta resolució, baixa resolució, pdf. Un llibre no es compra, es descarrega. Un llibre es llig, però ja no sol, ni es toca quasi, ni fa soroll en girar la pàgina. Per als amants del paper són temps molt difícils. Progrés contra tradició. David contra Goliat. Però, estem segurs de qui és el gegant i de qui és el que al final gana? I sobretot, estem segurs que no puguen posar-se d'acord? La web, entre altres coses, és un camp privilegiat per a la resolució pacífica de les controvèrsies i en aquesta peculiar lluita entre el llibre de paper i el llibre virtual, la xarxa social dedicada als llibres aNobii funciona com un àrbitre disposat a fer la vista grossa perquè cap dels dos contendents s'adjudique el partit.

Dèsset milions de llibres, 16 idiomes i uns quants milers d'usuaris. No és Facebook, però aNobii també comença a ser una metrópoli virtual prou abarrotada, on els llibres no sols es lligen, sinó se “pugen”, es comparteixen, s'intercanvien, s'aconsellen, es comenten i fins i tot s'ordenen en una prestatgeria (que pot ser també “de fusta”, com les de veritat). La idea de crear una xarxa social en què es pogueren compartir llibres i lectures se li va ocórrer fa ja 5 anys a un jove d'Hong Kong, Greg Sung, un poc preocupat perquè no hi havia manera de trobar l'única una altra persona en la seua ciutat que havia comprat el mateix llibre que ell (un assaig sobre la Web 2.0 i no podia ser d'una altra manera) i en la mateixa llibreria. El nom d'aquest vivaç social network ve de l'Anobium Punctatum, un bestiola prou familiar que s'alimenta de fusta i de paper i que representa l'enemic número u per a les prestatgeria plenes de llibres.

L'origen, l'Anobium Punctatum

La veritat és que aNobii està replet de bestioles així, que vaguen per la web a la recerca de les llibreries dels altres. En un estona, la prestatgeria acabada d'estrenar ja ha sigut visitada desenes de vegades i ja han aparegut els primers “anobianos” que comparteixen els mateixos llibres o els mateixos gustos. O les mateixes aversions. Perquè a vegades el que més funciona de goma d'apegar en aNobii és la crítica despietada del llibre més venut i algunes paraules incendiàries que difícilment es trobarien en la columna d'un periòdic i menys en la contraportada d'un llibre. És molt difícil pensar que entre els “anobianos” no hi haja ja més d'un community mànager d'alguna editorial, però la vertadera força d'aNobii continua sent que cada un pot dir el que pensa d'un llibre sense ser ni més menys que un lector. Única competència requerida: saber gaudir de la lectura. Abstinga's: periodistes, crítics literaris i escriptors. I no és infreqüent que les llistes dels llibres més venuts o dels més amats es redissenyen.

Fa tres mesos, aNobii ha llançat també una aplicació per a l'iPhone que permet escanejar el codi de barres d'un llibre (exacte, com les caixes d'un supermercat) i emmagatzemar-lo immediatament en la prestatgeria o també en la llista de desitjos, perquè els altres sàpien els llibres que ens agradaria rebre en regal. Del paper a la web. I una altra vegada al paper: a Itàlia ha sigut recentment publicat un llibre (Il·ltre Tarlo della Lectura, V.V.A.A., Rizzoli, 2009) que arreplega les millors ressenyes dels llibres més populars en aNobii. Inútil dir que, només eixir en les llibreries, aquest llibre ja havia tornat a aNobii i a les declaracions d'amor o d'odi dels seus democràtics ciutadans. Qui guanyarà? El llibre de paper o el llibre virtual? És una pregunta lícita, però de moment, també a la llum del que passa en aNobii, no té cap sentit buscar-li una resposta definitiva. La web, una vegada més, podria sorprendre'ns.